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Aproximación fenomenológica al hecho religioso

Inscrita en las "ciencias de la religión", su nacimiento se liga a la aparición de la obra "Mitología comparada" de M. Müller.
La fenomenología religiosa de Chatepie tiene dos preocupaciones, por un lado el material acumulado en cuanto a los fenómenos, por otro las preocupaciones metodológicas.
Existen dos tradiciones fenomenológicas por un lado la germánica (que desembocará en la fenomenología de Husserl) y por otro la tradición anglosajona más ligada al hecho positivo.

Comprensión de la fenomenología

Existen tres corrientes de práctica fenomenológica:
1.- la corriente representada por Husserl y Scheler (fenomenología husserliana)
2.- Historia positiva (Schleirmacher, Dilthey)
3.- Historia comparada.
La metodología de la historia positiva y la comparada son muy similares.
El método de la fenomenología tiene por objeto el hecho religioso en toda su extensión e intensión. Los conceptos básicos que intervienen en la metodología fenomenológica son los de Explicación (Erkl ren), Comprensión (Verstehen) y Empatía (Nacherlebnis) y se tiene siempre la inteción del sujeto.
La fenomenología es un saber descriptivo, no normativo que pretende descubrir los elementos comunes a las fenómenos así como las relaciones que se dan entre ellos, a partir de ahí, elabora una estructura hipotética del fenómeno que trata de captar su significado real.

El mundo de lo sagrado.

Goblet d'Alviella acuñó el término hierología. Existen dos tradiciones hieorólogicas reconocibles:
1.- La respresentada por Söderblom y Rudolph Otto. Consideran que el objeto de la religión es lo "santo".
2.- La representada por Hubert, Mauss y Durkheim, donde el objeto son las relaciones entre lo sagrado y lo profano.
Se caracteriza lo sagrado como categoría del orden de la realidad. Lo importante es la significación que tiene.
Se da una ruptura existencial.
La experiencia de lo sagrado es un sentimiento ambiguo de temor y creencia.

 El misterio; origen de lo sagrado.

Se califica el budismo como lo más parecido que puede haber a una religión atea si es que tal cosa es posible. "Dios" como idea no puede abarcar todos los géneros de configuraciones. Velasco propone para esta variedad el término misterio.
La utilización de la coincidencia oppositorum de Nicolás de Cusa ofrece tres categorías aplicables a todas las religiones supra, prius, ultra  .Se trata de un criterio aplicable a todas las religiones.
Permite así mismo establecer comparaciones con los "críticos" de la religión (Nietzsche, Feurbeach).

Formas de la experiencia religiosa. Definición de 

su estructura

Las manifestaciones religiosas son interpretadas como "radiografías sociales". En este tipo de manifestaciones se advierten dos rasgos fundamentales por un lado la relación del hombre con lo sagrado, por otro la expresión de esta relación.
Las formas de experiencias religiosas son recogidas en este esquema:
- Intento de contactar con lo supremo (individual)
- personalización y presencia del "dios" (religiones proféticas)
- experiencia mística (proféticas y religiones de extremo oriente)
- Vida ordinaria
- Experiencias milagrosa
- Experiencias del mundo superior.
En todas estas formas de experiencia religiosa se da una serie de rasgos comunes:
- El hombre es el protagonista de la experiencia.
- La implicación del hombre es absoluta.
- Desencadenante de sensaciones fuertes.
El individuo se descubre como un ser "pasivo" pero también como "activo receptor" del misterio, (carácter oblativo de la actitud religiosa).

 El mundo de las mediaciones religiosas.

Misterofanías
Los elementos que componen una misterofanía son los siguientes:
Mediaciones objetivas"conjunto de realidades de todo tipo en las que el objeto religioso de todos los tiempos ha reconocido la presencia del misterio (hierofantas)".
Mediaciones subjetivas: son los actos de expresión en sus diferentes niveles, símbolos, mitos, doctrinas, teologías y dogmas.
Kratofonías: manifestaciones de potencia.
Proceso hierogénico: las hierofantas surgen de la proyección por el hombre sobre la realidad de la trascendencia.
Realizaciones de los símbolos.
Expresiones activas: ritos, elementos de culto, etc.
Mediaciones comunitarias: Iglesias, fraternidades.
Estas mediaciones son cambiantes, relativas entre sí y relativas a situaciones culturales.

 Definición de la religión desde la fenomenología

Para dar una definición de la religión desde la fenomenología es necesario aplicar el método hermenéutico de la comprensión y la interpretación. Existen en este método seis momentos fundamentales de reconocimiento:
1) reconocimiento del sujeto.
2) reconocimiento del objeto/término.
3) reconocimiento de las relaciones.
4) reconocimiento de las mediaciones.
5) reconocimiento de las funciones.
6) reconocimiento del orden (estructura).

LO RELIGIOSO EN LA MODERNIDAD 

No hace tanto que la religión se consideraba un proceso casi natural en el pensamiento humano. Muchos autores han mencionado el pasaje de Marx en el que habla de la religión como  consuelo de los oprimidos, "el opio del pueblo"; se trata de un texto muy citado, pero tal vez no lo suficientemente entendido: son los males del mundo terrenal los que provocan que las personas busquen consuelo en creencias metafísicas. No obstante, a pesar de que puede decirse que la falta de certeza, los miedos y las angustias forman parte de la condición  humana, esa función de consuelo ejercida por la religión es muy diferenciable del deseo por conocer el mundo propio del saber científico. Podemos utilizar como antído, frente a las grandes verdades e ideas inmutables presentes en las religiones, una forma extrema de pensamiento crítico, el permanente anhelo de hacerse preguntas en aras de mejorar cualquier ámbito humano. La religión volvió con inusitada fuerza ya a finales del siglo XX, pero a principios del XXI el debate sobre el ateísmo está a la orden del día y resulta más importante que nunca para una sociedad laica y con plena libertad de conciencia. Como afirmaba recientemente Fernando Savater, la cuestión no es ya qué religión es la verdadera, el auténtico debate debe tratar sobre si la religión es o no perniciosa.


EL NIHILISMO Y LA MUERTE DE DIOS 

Nihilismo

El nihilismo, según Nietzsche, es la consecuencia necesaria del cristianismo, de la moral y del concepto de verdad de la filosofía. Cuando cae la máscara que oculta las ilusiones, no queda nada: estamos ante el abismo de la nada. El nihilismo como estado psicológico aparece por necesidad, en primer lugar, cuando hemos buscado en todo el acontecer un sentido que no existe en él, de manera que al que busca acaba por faltarle el valor. Este sentido podía consistir en la realización o el aumento de un valor moral (amor, armonía en las relaciones, felicidad, etc.). Empero, debemos constatar con valentía que la desilusión con respecto a este objetivo al que se aspira es una causa del nihilismo. En segundo lugar, se ha postulado la existencia de una totalidad, una sistematización y hasta una organización en todo el acontecer y en su fundamento. Ahora bien, se ha comprobado que este universal, que el hombre había construido para poder creer en su propio valor, no existe. En el fondo, ¿qué ha sucedido?


Se llego al sentimiento de la ausencia de valor, cuando se comprendió que no era lícito interpretar el carácter general de la existencia mediante la noción de "fin", la noción de "unidad" o la noción de "verdad".

La crítica al idealismo, al evolucionismo, al positivismo y al romanticismo no tiene final. Estas teorías son cosas humanas, demasiado humanas, que se presentan como verdades eternas y absolutas que hay que desenmascarar. Más aún: Nietzsche, en nombre precisamente del instinto dionisíaco, en nombre de aquel saludable hombre griego del siglo vi a.C. que ama la vida y que es totalmente terrenal, anuncia por un lado la muerte de Dios, y por el otro lleva a cabo un ataque a fondo contra el cristianismo, cuya victoria sobre el mundo antiguo y sobre la concepción griega del hombre envenenó la humanidad. Además Nietzsche se enfrenta con las raíces de la moral tradicional, realiza su genealogía y descubre que es la moral de los esclavos, de los débiles y de los derrotados , que se hallan resentidos contra todo lo que es noble, hermoso y aristocrático.

El nihilismo es el proceso que sigue la conciencia del hombre occidental y que quedaría expresado en estos tres momentos:
-       El nihilismo como resultado de la negación de todos los valores vigentes: es el resultado de la duda y la desorientación.
-       El nihilismo como autoafirmación de esa negación inicial: es el momento de la reflexión de la razón.
-       El nihilismo como punto de partida de una nueva valoración: es el momento de la intuición, que queda expresada en la voluntad de poder, en quien se expresa a su vez el valor de la voluntad.
Esta es la base sobre la que ha de construirse, según Nietzsche, la nueva filosofía. El hombre provoca, en primer lugar, la muerte de Dios, sin apenas darse cuenta de ello. En segundo lugar, el hombre toma conciencia plena de la muerte de Dios y se reafirma en ella. En tercer lugar, y como consecuencia de todo lo anterior, el hombre se descubre a sí mismo como responsable de la muerte de Dios descubriendo, al mismo tiempo, el poder de la voluntad, e intuyendo la voluntad como máximo valor.
Para Nietzsche, el nihilismo es un advenimiento de unas repetidas frustraciones en la búsqueda de significado o más precisamente "la desvalorización de los valores supremos". Nihilismo en Nietzsche se refiere al proceso histórico que surge en el reconocimiento de un valor sumo y termina en la asunción o reconocimiento de múltiples cosas valorables al volverse inoperante lo que antes se mostraba como lo supremo. Acontece en nuestro tiempo como manifestación de la ausencia de una medida única y al mismo tiempo como la proliferación de múltiples medidas, que en cada caso, pueden aparecer como válidas. Nietzsche ve en el despliegue del nihilismo toda fundación de cultura europea, la que surge como destino necesario de este proceso.

LA CONCEPCIÓN MATERIALISTA DE LO RELIGIOSO 
El materialismo filosófico sostiene, frente a las concepciones teológicas (que defienden la religión como una relación del hombre con Dios), que en su origen histórico las religiones nada tienen que ver con Dios (idea muy tardía que resultaría anacrónico utilizar hablando del hombre prehistórico).
Las religiones brotan de una relación originaria de los hombres con otras entidades no humanas pero dotadas de percepción y de deseo, que se identifican, no con fantasmas (extraterrestres, demonios, ángeles) sino con ciertos animales que se enfrentan al hombre desde la época paleolítica y cuyo reflejo se encuentra en las pinturas rupestres de las cavernas (religión primaria).
Las religiones secundarias se constituyen, a partir del Neolítico, como una transformación de las religiones primarias, determinada por el progresivo control que los hombres llegan a tener sobre esos animales divinos. Las religiones secundarias cubren toda la época de las religiones supersticiosas, que dan culto a las figuras antropomórficas o zoológicas que llenan el panteón del Egipto faraónico, de las culturas hindúes, chinas, mayas, etc.
La crítica al antropomorfismo y zoomorfismo religiosos, llevada a cabo principalmente por la filosofía griega, conduce a las religiones terciarias, de signo marcadamente monoteísta, y que constituyen el umbral del ateísmo. Las llamadas religiones superiores (judaísmo, cristianismo, islamismo) mantienen el componente monoteísta, pero complementado por doctrinas “positivas” sobre una supuesta revelación que de hecho da lugar a la transformación de los fenómenos religiosos en superestructuras sociales o políticas (principalmente la formación de iglesias, con sus cultos, ceremonias, dogmas, etc.) cuyo funcionalismo alcanza grados muy altos.
Entre estas religiones positivas, el catolicismo, recogiendo la herencia de la tradición griega y el derecho romano, es considerado por el materialismo filosófico como la religión más racional, frente al fanatismo musulmán o al irracionalismo protestante, luterano o calvinista. Desde una perspectiva filosófica el catolicismo “se salva” por el racionalismo implícito en la institución de la Teología dogmática. Dada la situación efectiva de la Humanidad, transcurrido el segundo milenio del cristianismo, puede decirse que los pueblos no están preparados para organizarse socialmente bajo los auspicios de un racionalismo filosófico y ateo; por consiguiente, se hace preciso evaluar el grado de racionalismo actuante en las distintas confesiones religiosas realmente existentes. Desde el punto de vista histórico, e investigaciones recientes lo confirman, el irracionalismo luterano conduce en línea directa al racismo, al imperialismo depredador, y también al antisemitismo, al nazismo y a las cámaras de gas. Gracias en buena medida al petróleo que consume Occidente, el fanatismo islámico está cada vez más organizado sobre la superficie de la Tierra, en la que parece estar constituyendo un frente común contra el cristianismo, y constituye un verdadero peligro para la Humanidad. Las religiones superiores son incompatibles entre sí, y el supuesto irenismo predicado desde las diversas confesiones solo tiene viabilidad, de acuerdo con la parábola de los tres anillos, precisamente cuando se eliminen todos los contenidos positivos, irracionales y dogmáticos de cada religión y, por tanto, cuando estas 

LO RELIGIOSO EN LATINOAMERICANA
La religión es un factor cultural importante en la vida en muchos países latinoamericanos. La mayoría de la población latinoamericana profesa el cristianismo, principalmente el catolicismo, pero recientemente el protestantismo se está expandiendo.
De acuerdo a un estudio publicado en 2018 por la Corporación Latinobarómetro, los países donde más del 50 % de su población se declaran católicos son Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, y Venezuela. En Chile y Uruguay, sin embargo, se evidencia un proceso de secularización acentuado ya que el porcentaje de personas que se declaran ateas, agnósticas o sin religión alcanza aproximadamente el 40 %, rivalizando con la porción que se identifica como católica. ​ Al mismo tiempo, los países donde menos del 50 % son católicos, pero más del 40 % se declaran evangélicos son Guatemala, Honduras y Nicaragua.
En general, los altos niveles de participación religiosa son más comunes en América Central. Hay una tendencia mayor a que los protestantes, en comparación con los católicos, oren diariamente, asistan a servicios religiosos al menos una vez a la semana y consideren que la religión es muy importante en su vida. Argentina, Chile y Uruguay son los tres países de la región donde existe la más baja práctica religiosa, el menor porcentaje que considera muy importante la religión, los que menos oran, leen la Biblia u otros textos religiosos o asisten a servicios religiosos. Además, son los países donde un menor porcentaje dona sus ingresos a la iglesia y aquellos que menos adhieren a la práctica del ayuno durante periodos sagrados.



   EL HOMBRE MEDIOCRE
Si alguien me preguntara qué libro recomendaría leer como el más efectivo para hacernos cambiar de mentalidad, sin duda alguna, sería el del filósofo Argentino José Ingenieros, “El hombre mediocre”.
La razón de tal escogencia es la siguiente: ningún libro escrito en Latinoamérica ha hecho tanto hincapié en que la “mediocridad” es el más grande de todos nuestros males.
Antes de leerlo, yo pensaba que la mediocridad solamente se daba entre personas que carecían de educación, cultura y talento. Ahora, mi opinión es todo lo contrario.
Según ingenieros, el hombre mediocre es un ser sin personalidad que se deja amoldar o domesticar por el medio social en el que vive. Según Flaubert, es el “hombre que piensa bajamente”. Ingenieros lo ubica entre el genio y el imbécil. Y lo más curioso de todo: que ni el mismo se da cuenta que lo es.
El hombre mediocre no tiene ideas propias, sino que piensa y dice lo que otros dicen. Aunque puede tener “talento” o “buenas cualidades”, sean estas intelectuales o artísticas, ellas no le garantizan su autonomía y creatividad. El hombre mediocre puede poseer “talentos”, pero esto no quiere decir que los desarrolle y que los llegue a perfeccionar.
“Cada individuo- dice Ingenieros- es el producto de dos factores: la herencia y la educación”. La herencia se refiere al factor genético, la educación a todo lo que este recibe desde la cuna a la sepultura.
La “imitación” desempeña un papel decisivo para el desarrollo de la personalidad social. Pero ella sola no basta, se necesita de la “invención” para producir variaciones en los individuos. La imitación es de índole conservadora y actúa creando hábitos sociales, mientras que la “invención” es evolutiva y se desarrolla mediante la imaginación.
Nuestro hombre mediocre considerado “normal” en nuestras sociedades, tiene las características de la “paciencia imitativa”; en cambio, el hombre superior, la de la “imaginación creadora”.
Y es que el hombre mediocre es el “hombre masa, el ser que se pierde en la multitud y que no se atreve a ser diferente”. Por algo dijo Séneca: “cuando estuve entre los hombres, me volví menos hombre”.
Otra característica del hombre mediocre, no menos deplorable, es la fuerte inclinación que tiene por la “envidia”. La “envidia” es la otra cara del hombre mediocre, sumadas, por supuesto, a la arrogancia y a la soberbia.
Las personas proactivas, positivas y creativas son las que le despiertan este vil sentimiento. Un talento desarrollado y llevado a la perfección es el mejor espejo en donde los mediocres se ven reflejados. La envidia no es más que la respuesta de las propias insatisfacciones personales ante quien les está evidenciando sus propias deficiencias o mediocridades. Por esto mismo, en vez de “emularlos”, los hombres mediocres optan por destruirlos y denigrarlos.
Los hombres mediocres son astutos y hasta pueden ser más inteligentes que el hombre promedio. Es más, la “mediocridad” supone estas cualidades antecedentes. Por ejemplo: una persona puede creerse un gran artista o un gran genio sobre la base de ciertos talentos heredados, adquiridos o perfeccionados. Pero cuando esta aptitud es contradicha por quienes en verdad lo son, si son humildes, los imitarán, si son soberbios, los envidiarán. Y esta es la típica reacción de hombre mediocre.
Filosofía de laRELIGIOSO religión propia del materialismo filosófico según la cual no hay que ir a buscar el núcleo de la religiosidad entre las superestructuras culturales, o entre los llamados “fenómenos alucinatorios” –sin perjuicio de su funcionalismo sociológico o etológico–, ni tampoco entre los lugares que se encuentran en la vecindad del Dios de las “religiones superiores” (tanto si ese Dios se sobrentiende como una realidad, como si se le interpreta como un ente de razón). El lugar de donde mana el núcleo de la religiosidad –tal es la tesis del materialismo filosófico– es el lugar en el que habitan aquellos seres vivientes, no humanos, pero sí inteligentes, que son capaces de “envolver” efectivamente a los hombres, bien sea enfrentándose a ellos, como terribles enemigos numinosos, bien sea ayudándolos a título de númenes bienhechores. El núcleo de la religión se encuentra en el mundo de los númenes, en tanto estos envuelvan efectivamente a los hombres, porque sólo de este modo la experiencia religiosa nuclear podrá ser, no solamente una verdadera experiencia religiosa, sino también una experiencia religiosa verdadera.
religiones desaparezcan como tales.

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